Para facturar hay que estar formalizado
En Uruguay no se puede emitir una factura válida "a título personal" sin más: para facturar necesitás estar inscripto en un régimen, y para un freelancer las dos puertas de entrada son el monotributo o la empresa unipersonal. El monotributo es más simple y barato para montos chicos; la unipersonal permite facturar más y manejar IVA. Elegir bien el régimen es el primer paso, porque de eso dependen cuánto pagás y a qué clientes les podés facturar.
Cómo se emite una factura hoy
Cómo emitís la factura depende de tu régimen. Si sos contribuyente de IVA —por ejemplo, una empresa unipersonal— tenés que emitir comprobantes fiscales electrónicos (CFE): e-tickets a consumidor final y e-facturas a otras empresas, para lo que necesitás un certificado electrónico y una herramienta de emisión, que puede ser un software de facturación o un servicio tercerizado. Los monotributistas, en cambio, están exceptuados de la facturación electrónica: pueden seguir emitiendo boletas o facturas en papel y no precisan certificado. En cualquier caso, guardá siempre tus comprobantes: son tu respaldo ante la DGI y lo que te van a pedir tus clientes empresa.
Facturarle a un cliente del exterior
Cobrar de afuera es una de las grandes ventajas del trabajo freelance, y también genera dudas. La exportación de servicios tiene un tratamiento de IVA distinto al de una venta local —habitualmente no lleva IVA uruguayo—, pero las condiciones dependen del tipo de servicio y de dónde se aprovecha, así que conviene confirmar tu caso con un contador. En lo operativo, vas a cobrar en dólares y después convertir o mantener según te convenga; para el detalle impositivo de trabajar para clientes del exterior tenemos una guía específica.
Qué impuestos pagás según el régimen
Si estás en monotributo, tu pago es único y previsible: la cuota mensual cubre aportes e impuestos nacionales, sin liquidar IVA por venta. Si estás en unipersonal, en el régimen de pequeña empresa (Literal E) pagás un IVA mínimo mensual y quedás exento de IRAE mientras no superes el tope; por encima, pasás al IVA general y al IRAE. En ambos casos aportás a BPS como titular. Tener claro qué te toca evita sustos con la DGI y te ayuda a poner bien el precio de tu trabajo.
Errores comunes al empezar a facturar
Los tropiezos típicos son: trabajar sin factura y que un cliente te la termine exigiendo; mezclar la plata del negocio con la personal, lo que complica llevar la cuenta; no guardar los comprobantes; y no considerar los impuestos al fijar el precio, para después descubrir que el margen era menor de lo que parecía. Formalizarte desde el arranque, aunque sea en monotributo, te evita casi todos. Esta guía es informativa; para armar bien tu esquema, sobre todo si facturás al exterior o crecés rápido, consultá con un contador.