El aumento de la renta y su índice
El alquiler de vivienda no se ajusta cuando el propietario quiere ni por el monto que se le ocurra. En Uruguay el reajuste se hace, por regla, una vez al año en la fecha aniversario del contrato, y siguiendo un índice objetivo pactado en el propio contrato: habitualmente el Índice de Precios al Consumo o algún coeficiente de reajuste de alquileres que publica el Instituto Nacional de Estadística. En el mercado libre el índice lo fijan las partes, e incluso puede pactarse en dólares o en otra unidad. Lo que manda es lo que figura en tu contrato. El propietario debe comunicarte el nuevo valor con antelación, según lo acordado. Un aumento fuera de fecha, sin aviso o por encima del índice pactado no es exigible. Verificá el coeficiente vigente en el INE.
Reparaciones: quién paga qué
Como regla, las reparaciones importantes y estructurales corren por cuenta del propietario, porque hacen a que la vivienda siga siendo habitable: filtraciones graves, problemas del techo, instalaciones esenciales, humedades de fondo. El inquilino se hace cargo del mantenimiento menor y de los daños que provoque por mal uso. La lógica es simple: el propietario debe entregar y mantener una vivienda en condiciones de ser vivida, y vos debés cuidarla y no romperla. Cuando surge un problema estructural, avisá por escrito de forma fehaciente y dale plazo razonable para resolver. Documentar el reclamo es clave, porque descontar del alquiler no es algo que puedas hacer por tu cuenta y sin más: conviene encauzarlo por la vía correspondiente para que no se lea como falta de pago.
Tu derecho a la privacidad
Mientras dure el contrato y pagues, la vivienda es tu hogar y el propietario no puede entrar cuando se le antoje. No tiene derecho a presentarse sin aviso, revisar la casa a su gusto ni ingresar sin tu consentimiento. Si necesita inspeccionar algo o mostrar la propiedad hacia el fin del contrato, debe coordinar con vos con anticipación razonable. Tampoco puede cambiar la cerradura, cortarte servicios ni sacarte cosas para presionarte: eso es ilegal, aunque le debas plata. El propietario recupera la posesión únicamente por las vías legales, nunca por mano propia.
Desalojo: causas y proceso
El propietario no puede echarte por su cuenta: el desalojo es un proceso judicial con causa y plazos. Las causas típicas son la falta de pago, el vencimiento del plazo o el mal uso del inmueble. Los plazos dependen del régimen del contrato: en el común son más largos, mientras que en el régimen sin garantía de la LUC son marcadamente más cortos, tanto por vencimiento como por falta de pago. En todos los casos hay intimación y una resolución judicial antes de cualquier lanzamiento. Si te llega una intimación, no la ignores: consultá de inmediato con un abogado, porque los plazos corren y actuar a tiempo puede cambiar el resultado.
Qué NO puede exigirte el propietario
No puede cobrarte aumentos por fuera del índice y la fecha pactados, ni pedirte dinero por conceptos no previstos en el contrato. No puede quedarse con el depósito sin justificar deudas o daños reales. No puede obligarte a pagar reparaciones estructurales que le corresponden, ni cobrarte por el desgaste normal de la vivienda. No puede cortarte servicios, cambiar la cerradura ni entrar sin permiso para presionarte. Tampoco puede cargarte impuestos que son suyos, como el IRPF sobre el alquiler que percibe, que lo paga el propietario ante la DGI. Si algo de esto pasa, dejá constancia por escrito.
Información general, no asesoramiento
Los derechos concretos dependen del régimen de tu contrato y de sus cláusulas, así que esta guía es orientativa y no reemplaza el consejo profesional. Si enfrentás un desalojo, un aumento abusivo o un conflicto serio, consultá cuanto antes con un abogado o con una liga o asociación de inquilinos, que suelen dar asesoramiento accesible. Para índices y coeficientes de reajuste, la fuente oficial es el Instituto Nacional de Estadística. Guardá tu contrato, los recibos y toda comunicación fehaciente: son la base para hacer valer tus derechos.