Mínima
Sólo lo que no se puede postergar, comprando usado donde conviene.
$21.518 USD 519
14 cosas · equivale a $1.793 por mes durante un año
Todas las categorías de esta canasta tienen precio.
Vivienda
Conseguiste el alquiler y está vacío. Esta página ordena qué comprar primero, con el precio de mercado de hoy al lado de cada cosa, el precio de usado cuando existe, y tres canastas ya sumadas para que no tengas que hacer la cuenta.
Precios relevados el 2026-09-11
Tres formas de equipar la misma casa. La mínima compra usado donde el usado es sano; la decente compra nuevo de entrada de gama; la completa suma lo que se puede postergar y compra al precio del medio del mercado.
Sólo lo que no se puede postergar, comprando usado donde conviene.
$21.518 USD 519
14 cosas · equivale a $1.793 por mes durante un año
Todas las categorías de esta canasta tienen precio.
Lo anterior más lo de las primeras semanas, todo nuevo de entrada de gama.
$93.583 USD 2.258
25 cosas · equivale a $7.799 por mes durante un año
Todas las categorías de esta canasta tienen precio.
Agrega lo que se compra cuando hay resto, al precio del medio del mercado.
$185.684 USD 4.480
32 cosas · equivale a $15.474 por mes durante un año
Todas las categorías de esta canasta tienen precio.
El orden mide necesidad, no precio ni popularidad: arriba está lo que hace que la casa funcione, abajo lo que se puede postergar meses sin consecuencias. Cada fila dice por qué está donde está.
El primer día, sin discusión.
Sin heladera no se puede guardar comida más de un día, así que define cuánto gastás en comer. Es la primera compra de una casa vacía y la más cara del tier S.
Usada conviene, pero pedí verla enfriando: el compresor es lo que se muere y no se ve en la foto.
Se duerme todos los días desde el primero. Es el ítem donde comprar barato sale más caro: un colchón malo se hunde en un año y se paga de nuevo.
Es la única compra de esta lista donde el usado no se recomienda: chinches, ácaros y un hundimiento que no se ve hasta que dormís encima.
Cocinar en casa es la diferencia más grande entre un presupuesto que cierra y uno que no. Si el alquiler ya trae cocina, alcanza con un anafe y el gasto baja diez veces.
El supergas de la garrafa de 13 kg tiene precio regulado y va aparte: no se compra con la cocina.
Agua caliente. Muchos alquileres ya lo traen instalado; cuando no, es del primer día y no hay sustituto razonable.
Hervir agua, hacer arroz, fideos o un guiso cubre la mayoría de lo que se cocina en una casa. Pocas y buenas antes que muchas y malas: el fondo fino quema todo y no se arregla.
Un huevo, una milanesa, cualquier salteado. Es la pieza que más se usa y la que más rápido se arruina si es barata.
Uno bueno reemplaza a seis malos. Es el utensilio con la mejor relación entre lo que cuesta y lo que cambia cocinar todos los días.
Comer. Un juego de 24 piezas cubre a cualquiera y no se vuelve a comprar en años.
Comer. Lo mismo que los cubiertos, y por las mismas razones.
Tomar agua. Barato, imprescindible y de lo primero que se rompe, así que se compra de a set.
Se duerme la primera noche. Dos juegos para poder lavar uno y usar el otro.
Bañarse. Dos toallones, por la misma razón que dos juegos de sábanas.
Balde, escoba, secador y trapo de piso. Es lo primero que se necesita, porque la casa vacía se recibe sucia y hay que limpiarla antes de meter nada.
La basura empieza el primer día. Con tapa, salvo que quieras convivir con el olor.
Se aguanta unos días y después no.
Se puede lavar a mano o pagar lavadero unas semanas, así que no es del primer día — pero a los dos meses ya se pagó solo. Es la compra grande que sigue a la heladera.
Usado es común y sano; pedí verlo centrifugando, que es donde aparecen los rulemanes gastados.
No reemplaza a la cocina, pero recalentar y descongelar sin encender una hornalla cambia la rutina de quien come solo. De las primeras semanas, no del primer día.
La ropa en cajas contra la pared funciona una semana y después no. Muchos alquileres ya traen placard armado; cuando no, es de las primeras semanas.
Comer parado sobre la mesada se banca unos días. También es el único lugar de la casa para trabajar o recibir a alguien.
De madera o bambú, no de metal ni de vidrio: la superficie dura le come el filo al cuchillo, y el cuchillo cuesta más que la tabla. Cuanto más gruesa, menos se tuerce.
Sin él, la pila mojada ocupa la mesada entera. Barato y resuelve un problema diario.
Se puede improvisar la primera noche y no la segunda. Barata y se nota en cómo dormís.
Depende de la estación en la que te mudes: entre mayo y setiembre es tier S y no admite discusión.
Depende enteramente de en qué trabajás. Si usás camisa es tier S; si no, se posterga sin consecuencias.
Diez veces más barato que un aire acondicionado y resuelve el verano uruguayo casi igual de bien. Si te mudás en diciembre, subilo a tier S.
La contracara del ventilador: si te mudás entre mayo y agosto, es tier S. La eléctrica es barata de comprar y cara de usar, y eso se ve en la factura de UTE.
Mejora la casa; nada deja de andar sin ello.
Nada en la casa deja de funcionar sin televisor, y hoy compite con un celular. Entra cuando ya está lo demás.
Frío en enero y calor en julio. Se sobrevive sin él —hay ventilador y estufa más abajo, mucho más baratos—, pero es la compra que más cambia la casa cuando hay resto. Además deshumidifica, así que reemplaza al deshumidificador del tier C.
Sumale la instalación: no es un electrodoméstico que se enchufa.
Comodidad pura. La casa funciona entera sin sofá y es voluminoso de mudar, así que puede esperar.
En Uruguay se usa todos los días, pero una olla hierve agua igual. La eléctrica es comodidad, no necesidad.
El chico de mano con procesadora es el que más se usa y el que menos lugar ocupa. Nada deja de poder cocinarse sin él.
Sólo hace falta si la ducha no tiene mampara. Cuesta poco y evita inundar el baño cada día.
La escoba hace el 80 % del trabajo. Se justifica con alfombras o mascotas, no antes.
Casi siempre hay algo más barato que hace lo mismo.
Una sartén tuesta pan. Es de las últimas compras razonables de una cocina.
Gusto personal, no infraestructura. Entra cuando ya no falta nada.
Si la cocina ya tiene horno, es redundante. Sólo vale la pena cuando lo que hay es un anafe y el horno se extraña.
Tiene un caso de uso real y angosto: el trámite de urgencia un domingo de noche, cuando no hay quiosco abierto. Con hijos en la escuela sube de tier; sin ellos, es de las últimas compras.
Poné cuánto tenés y bajá en orden de necesidad. No reordena para que te entren más cosas: comprar seis cosas baratas en vez de la heladera llena la lista y te deja sin heladera.
Tildá lo que no necesitás comprar y se descuenta del plan.
Escribí un monto para ver hasta dónde llega.
Cuatro cosas que salen de la experiencia y no de una planilla. Las tres primeras las discutió el hilo de r/uruguay que originó esta página.
De metal o de vidrio le come el filo al cuchillo bastante rápido, y el cuchillo sale más que la tabla. Cuanto más gruesa, menos se tuerce; las de bambú están bien de precio.
El fondo fino quema todo y no se arregla. Con una olla grande, una chica y una sartén se cocina casi cualquier cosa.
Tiene modo dry, y en realidad cualquiera de sus modos seca el aire. No son idénticos —el deshumidificador junta el agua en un tanque— pero para humedad normal no hace falta comprar los dos.
Es la única cosa de esta lista donde la opción barata es el mal consejo: chinches, ácaros, y un hundimiento que no se ve hasta que dormís encima. En todo lo demás, el usado es un mercado real.
Se leen dieciséis tiendas uruguayas por su propio catálogo publicado, Mercado Libre y Facebook Marketplace. Los precios en dólares se pasan a pesos con la cotización del día para que las filas se puedan comparar.
Nuevo y usado nunca se promedian: son dos mercados distintos y mezclarlos da un número que no describe a ninguno. El ahorro sólo se publica cuando las dos patas tienen observaciones suficientes.
Cada categoría tiene su propia banda de precios por percentiles, no un factor fijo: el spread real de un sartén no es el de una heladera. Una fila muy por debajo de su propia banda queda marcada y nunca encabeza.
Si a una canasta le falta una categoría, el total se publica como parcial y se dice cuál falta. Un total al que le falta la heladera es más bajo que la verdad y se lee como una ganga.